El Yoga no es un sistema de creencias, sino que enfatiza la experiencia personal directa mediante técnicas que implican un conocimiento superior del cuerpo-mente. Al yogui no le interesan el proselitismo, la discusión ideológica o la conceptualización intelectual de su experiencia interna.
La tradición yóguica incluye también el servicio incondicional a todos los seres vivos; el yogui, en su experiencia avanzada, va trascendiendo su ego personal y descubre cómo su Ser real está vinculado con todo lo que le rodea.
Este conocimiento tiene, así, mucho que aportar a los desafíos personales, sociales y ecológicos del mundo actual.